El día del no cumpleaños

Ayer amanecí con un año mas y muchas tonterías menos.
Con sol que deslumbraba, una perra que me hacía honores y muestras de alegría moviendo su rabo, una gata que maullaba sin estar en el tejado, supongo que queriéndome decir algo, unos árboles que bailaban con el viento, unas montañas que desde su lejanía repetían mi nombre, un cielo pintado de azul, una tierra sin conquistar tan libre como mi alma, un marido que me besó (como cada mañana) ofreciéndome así su mejor regalo, un móvil cargado de mensajes y buenos deseos, una comida compartida con mi hija, las llamadas de hermanos, hermana, madre y amigos y un Wasap de mi hijo a última hora con un beso emoticono que me “supo a gloria”
Me senti muy afortunada.
Y, lo mejor de todo es que hoy también soy feliz y lo seré mañana y al otro… porque la felicidad no está en el exterior sino en el interior, ésto no es una frase ni una utopía.

GRACIAS 💙 a todas las personas que me deseasteis FELICIDADES, yo acogí vuestros deseos y sin duda el Universo también😍

(lo que das siempre se multiplica)

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Un puñado de tierra

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En Salamanca, por lo menos en Lumbrales donde yo vine al mundo, a las personas que, aún habiendo nacido, no viven alli se les llama forasteros.

Y en el País Vasco, donde vivía y sigo viviendo, a los no nacidos en el lugar se les llama kanpotarras (de fuera) por lo tanto, eso era lo que yo creía ser “una forastera”

La extraña sensación de no pertenecer a ningún lugar, de desarraigo me persiguió durante muchos años.

¿De dónde era yo?

Cuando no se tienen las raíces sanas, al igual que en un árbol, no es fácil crecer y me refiero a una determinada parte dentro del crecimiento emocional. No es sencillo integrarse en ningún lugar cuando se tiene esa creencia.

Pero el universo es mágico y te da cuando estás capacitada para recibir.

En mi caso hubieron de pasar cuarenta años hasta que un día, estando de vacaciones en Lumbrales, salí a caminar con una pequeña bolsa en la mano con la intención de coger un puñado de tierra lumbralense para llevármela conmigo y guardarla bajo la cama en la que dormía el resto del año que no son vacaciones.

Me acostaba cada noche sobre aquella tierra que sabía estaba bajo el colchón. Y de vez en cuando miraba para cerciorarme que seguía allí y abría la bolsa y la olía cerrando los ojos con una placentera sensación de seguridad.

Pasaron meses hasta que una mañana de un día cualquiera me levanté pensando que ya era suficiente, que la tierra debía volver con la tierra.

Así que subí al monte más cercano decidida a soltar, a unir, a sanar, a integrar.

Al esparcir el puñado de tierra castellana sobre tierra del norte el corazón habló y dijo algo así:

No importa el lugar de donde vengas porque la misma tierra eres aquí que allá, tierra que se funde sobre tierra haciéndose una única Tierra.

Qué así sea 🙏

Gracias, gracias, gracias.

(No se pertenece a ningún lugar sino que se ama la tierra donde llegas y vives y aquella de donde vienes)

Me temo lo mejor

Me temo que no soy escritora docta ni poeta ilustrada, quema en boca el calor de ciertos poemas por no tener la textura convencional ni la métrica correcta.
Me planteo poetizar la tierra y no colonizar a los conversos, no vivir en el intento sino dejar de intentar para escribir lo mejor que sé en este momento. Aprendo rápido, eso es una ventaja para las autónomas, como yo, del verso.
En estado de alegría me multiplico, como los peces y el pan en el milagro, porque creo. Me confieso creadora consciente de lo venidero y por eso puedo considerar al Universo contenedor de mi proyecto.
Sé que detrás de las ventanas están los ojos curiosos, los mismos ojos de siempre, que andan practicando el deporte nacional, juzgar, por miedo.
Yo que no juego en esa liga me temo lo mejor.

Palabra de enferma

Todos mis propósitos para hoy, al igual que ayer se han quedado en pijama. La fiebre me hecha el pulso , el reloj de la pared marca las horas lentas, me vence el tiempo, me duele el dolor de mi cuerpo, me pesan los párpados y más aún la tristeza.

Cuando enfermas la vida te para; “para” que tomes conciencia, “para”recordarte que aún quedan heridas abiertas, “para” que mires de otra manera, “para” que hagas un alto en el camino.

No creo que nadie me haya contagiado, ni tampoco en que me haya enfriado.
El alma enferma, el alma llora sin necesitad de grandes tragedias; una situación, una frase o una simple palabra bastará para enfermarte.

Tumbada en el sofá mientras los minutos se desparraman por el suelo haciendo burla del orden …no encuentro los renglones que escribió mi alma anoche para traerlos a este momento tan claro.

Oración particular

Oh Dios!
librame de casi todo
librame de la estrategia
de la fórmula matemática
de las palabras que mortifican
del juicio de la apariencia
de los versos sin corazón
del premio por lo alcanzado
del sentimiento de pertenencia
del apego
de la ceguera
de la comodidad
de no inventar una alegría para cada día
de la falta de respeto
del rencor
de la timidez
de la ignorancia
de los celos
librame de descuidar todo aquello
que no vibre en fe de amor
librame del infierno de no creer
librame de no ser yo.

A veces, me siento frágil

Valiente no es una palabra que nombre en vano, no.
Siento henchirse el pecho al escucharla.
Presumo de poseer comportamientos dignos de una guerrera audaz.
No sé porqué es así
-yo puedo sola- me digo
y me repito a mí misma.
No es cierto ni necesario.
Existe la virtud de la fragilidad.

Y, a veces, me siento tan frágil
qué una mariposa podría ser un elefante y que se me rompa la tortilla de patatas al darle la vuelta
el mayor de los dramas.

Agradezco hacerlo consciente
y permitirme mostrar esa fragilidad que hará que caiga mi escudo.

#korobenito
#cosasquesiento

En días de lluvia se ve el arcoíris

En los días de invierno

con lluvia en los cristales

y charcos perfectos,

en la calle, los transeúntes solitarios

buscan el espacio

donde sentirse normales.

Y mientras el  frío anida en las calles

yo me pregunto al mirar

por la ventana de mi percepción

cual será la  nana que haga dormir

a la niña que aún reside en mi corazón

soñando ese lugar donde

prolongar la niñez desnuda

y sembrar, a pesar de la niebla,

y del invierno inacabado

la semilla de la ilusión.
#korobenito #versos

#soypoeta #gracias #niñainterior

#invierno

Un poco caprichosa

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El padre de mi padre, mi abuelo Agustín, se lo repetía a mi madre continuamente

Esta niña es una caprichosa

Siendo la tercera de cuatro hermanos y después de dos perfectos varones no es extraño que pasados seis años, según cuentan, yo, llegará como un regalo.

Vaya morenita mas guapa le decían a mi padre que, con el sudor pegado que deja el duro trabajo de faenar en el campo, entraba corriendo a casa para ir hasta la cunita de madera donde yo esperaba que me cogiera en sus cansados brazos.

De los primeros meses de mi vida quedó ese poso certero de haber sido muy querida, como pude tenerlo olvidado durante años.

Nunca es tarde para recuperar sensaciones que permanecen escondidas bajo muchas capas en  las que te van envolviendo las circunstancias de la vida, nunca es tarde para recuperar ese amor inicial con el que nacemos.

Yo no puedo ni quiero olvidarme de que mi primer año de vida fue en un pueblo, al abrigo de gente trabajadora, humilde, austera y sencilla.

No quiero olvidar de donde procede el sudor de toda mi familia.

Pobre del que no ame sus raíces porque se le enredaran apretando su corazón.

Por permitirme ser caprichosa hago, digo pienso y escribo lo que quiero,

desde el respeto, por supuesto.

(la niña que esta cogida en brazos, por mi madre, soy yo con nueve o diez meses de edad)

Victima De Recuerdos

Me consta que no nací triste,
No fue esa mi condición
Hasta pasados unos años
Que mi memoria no permite descifrar cuantos.

Sentí desde bien pequeña el desarraigo
El abandono de una madre, de una querida tierra
Transmuté de la inocente sonrisa
Al llanto consternado y oculto de la emigrante maleta.

Se sucedían silencios atrapados en los labios
Y la falta de apetito y los celos
Y el miedo a la oscuridad
El miedo y los ausentes abrazos
Que definitivamente entre la niebla del norte
Se perdieron.

Fui recogiendo de mi madre todas las penas
Y los gritos callados
Y las ausencias de su maternal regazo
Mientras con uñas de gato
Y dientes de fiera iba dejando mi rabia la huella.

No nací triste, no,
Ni me sucedieron grandes penas,
Ni me faltó techo, ni comida, ni me quedé huérfana,
Ni fueron traumáticos los avatares,
Ni me disgustaba ir a la escuela.

Sin embargo nombro la infancia
Y comparece la tristeza
Rememoro a la niña y acude el destierro
El profundo abandono como sentimiento
Que de vez en cuando muerde y araña mi alma.

 

.coropeque